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Elda Uribelarrea (Pedagoga y feminista): Acordar es compartir

09-01-2007

La opinión de Elda Uribelarrea sobre el acuerdo
Difícil y fácil esto de llegar a acuerdo. El acuerdo nace bien porque de hecho compartimos, ideas, proyectos, ganas de hacer, o porque sin compartirlos tenemos la voluntad de hacerlo y por ello es necesario acordar.

El acuerdo también puede nacer cuando no compartimos, cuando hay un conflicto, y es necesario consensuar. Quiero aclarar que yo entiendo y quiero entender el conflicto como algo positivo, inherente al ser humano, aquello que nos hace crecer y avanzar, y donde la solución viene cuando las partes implicadas ganan.

Realmente el acuerdo surge y se desarrolla de manera distinta cuando compartimos, cuando queremos compartir, o cuando no compartimos.

Parece que las dos primeras pudieran ser fáciles. El diálogo, la convivencia, el respeto, las garantías de que se lleven a cabo las condiciones, los mínimos y máximos, etc. pudieran darse sin mayor dificultad (que no sin mayor esfuerzo).

Parece que el problema es cuando no se comparte, cuando partimos de claves de análisis diferentes, cuando el significado de la realidad, del entorno, varía en función de dicho análisis, y por tanto también las soluciones y las propuestas. Sin embargo, a veces es una cuestión de sumar en vez de restar, de colocarnos en posturas abiertas, flexibles, teniendo en cuenta aquello que compartimos.

Sabiendo cuales son nuestros mínimos en la negociación, es necesario que podamos partir de aquello que tenemos en común, de aquello que nos une, y a partir de allí avanzar. También es necesario para el acuerdo la voluntad y el compromiso de cumplir aquello que hemos negociado, desde la responsabilidad y la madurez. Nos sobran posturas infantiles de reproche, de trampas en las reglas de juego.

La lucha de las mujeres nos muestra a lo largo de la historia, como es posible hacer la revolución, y realizar cambios profundos en la sociedad, en las personas, y en el simbólico colectivo, desde la no-violencia. Aprendamos de ella, aprendamos a negociar y hacer política desde una nueva ética.

Como la experiencia me dice que es posible, para mí el acuerdo, el cambio personal y colectivo, no es una utopía, simplemente requiere de voluntad, de compromiso, de una nueva ética y, como decía Mª José Urruzola, de paciencia revolucionaria.


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