Esta realidad social en que vivimos tiene sus momentos de dudas, desánimos, enquistamientos de posturas que parecen irreconciliables, de sufrimientos, de estrategias políticas antagónicas, de violencia .... que puede llevarnos a un efecto paralizante o llevarnos a pensar que es también un tiempo de oportunidades, que el llamado conflicto vasco tiene solución y esta sociedad tiene que apostar por resolverlo.
¿Qué mejor sentido de la existencia de un individuo, de un pueblo de una sociedad que la búsqueda de la paz? Una paz que sea el resultado de un proceso personal y colectivo que nos posibilite tener sensibilidad hacia todas las situaciones de sufrimiento , sin exclusiones de ningún tipo, que nos dé una mirada diferente para ver situaciones injustas, deshumanizadoras, que requiera cambios importantes que nos permitan profundizar en la democracia, que los derechos humanos sean efectivos, sin imposiciones o estrategias partidistas, que nos facilite relaciones humanas más justas , en definitiva una nueva realidad que permita canalizar todas nuestras energías, esfuerzos en positivo en una nueva cultura de paz, no de guerra en la que el diálogo sea la herramienta que nos permita dirimir nuestras lógicas diferencias, identitarias, culturales, políticas.....
Es una tarea difícil, pero es nuestra tarea. Este clamor social de búsqueda de la paz no puede quedar frustrado bajo ninguna justificación, ni siquiera la violencia armada. Debemos hacer todos un esfuerzo de autocrìtica sobre lo que hasta ahora hemos hecho mal y es necesario rectificar y continuar con las cosas que se han hecho bien.
Podemos crear algo nuevo, hermoso, diferente a lo actual, más humano, más generador de vida, más justo. A pesar de las graves dificultades que aparecen en el camino siempre es tiempo de oportunidades.
Lento viene el futuro, lento pero viene