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Koldo Pastor (Músico): Sobre el proceso de paz y normalización política

15-12-2006

La opinión de Koldo Pastor sobre el acuerdo
La esperanza que despertó en mí la anhelada noticia del alto el fuego de ETA y que suponía un punto y aparte en la absurda práctica de la lucha armada se ha visto frustrada por la incomprensible falta de respuesta y la inoperancia del actual gobierno del Sr. Zapatero que no sólo no ha tomado ninguna medida de distensión sino que se jacta públicamente de ello en una inexplicable pugna con la derecha española por ver quien ha hecho menos gestos conciliadores en el tortuoso camino de la normalización política vasca y todo ello, para mayor escarnio, en contra de la opinión y los deseos de la mayoría de la población de este país.
 
Ni cambios en la indignante política penitenciaria, ni derogación de leyes excepcionales, ni legalización de partidos y organizaciones que representan a un sector importante de nuestra sociedad, ni rebaja de la presión policial y judicial, ni mesa de partidos, ni consulta popular... todo sigue igual o casi. Nada se ha movido todavía en aras de conseguir traducir en hechos concretos las buenas intenciones manifestadas pública y reiteradamente.

Por el otro extremo a su vez, la preocupante falta de convencimiento de un importante sector de la izquierda abertzale de que por el camino del rearme, algaradas callejeras y posturas maximalistas no se llega a ninguna solución, ahondan más si cabe el abismo que nos separa de la paz y la normalización.
 
Y la ciudadanía que... pues en medio de este viejo y agotador conflicto, sin posibilidad de tomar parte activa en su resolución, aguanta aburrida y sufriente la desazón de la incertidumbre, el temor y la desesperanza. Parece que el miedo a perder clientela electoral atenaza a los políticos tanto del gobierno español como del vasco y así con tal grado de inoperancia podremos seguir hablando del problema vasco durante varias generaciones más.

A todo lo anterior debemos sumar un elemento quizás más preocupante si cabe y es la fractura social que se agranda en nuestro entorno a medida que pasan los días y los acontecimientos ante el conflicto y sus posibles soluciones. Fractura social alentada y potenciada irresponsablemente por algunos sectores políticos y medios de comunicación que, en el paroxismo de la contradicción, se dicen identificados con principios morales emanados de una confesión religiosa.

La primera necesidad que creo se impone es la de hacer una auténtica pedagogía de reconciliación y respeto desde instituciones y medios de comunicación. Después la exigencia desde todos los sectores sociales de que se adopten medidas urgentes por parte de los gobiernos, las cuales palien el déficit democrático que padecemos en el estado español con leyes y tribunales de excepción, medidas que contribuirían así mismo a vaciar de argumentos a quienes se empeñan obstinadamente en demostrar que el único camino posible es continuar el despropósito que supone la existencia de una organización armada y su amenaza latente o el continuo ejercicio del vandalismo y las algaradas callejeras. Estas últimas posiblemente son la consecuencia de un irreflexivo pero comprensible estado de impaciente indignación y de la marginalidad política a la que se ven forzados numerosos jóvenes por mor de ilegalizaciones absurdas.

La segunda necesidad es la de potenciar el debate y diálogo colectivos, tanto en los medios de comunicación como entre las diferentes instancias y agentes sociales, principalmente en los centros educativos por medio de charlas-coloquio, conferencias, etc. Creo que falta un debate serio y sosegado en el primer y principal eslabón de la cadena como es el del ciudadano anónimo y que sobra la información tendenciosa, manipulada y dirigida a la que lamentablemente estamos tan acostumbrados.

Uno de los elementos importantes que se barajan para un acuerdo es el de la territorialidad y ello parece hacer una referencia directa a todos los herrialdes. Quizás sea uno de los aspectos más controvertidos y complejos del conflicto ya que supondría entre otras cosas la realización de una previa consulta a la ciudadanía en cuyo caso ¿cuál sería el ámbito de esta consulta?. Si fuese, el de la Navarra, por poner un ejemplo, parece evidente que la respuesta sería mayoritariamente contraria a los deseos integradores del sector más afín a la unidad territorial del que algunos entendemos como nuestro país. No está claro si lo que se exige como condición indispensable para la paz es la citada territorialidad o el derecho a la posibilidad de que pueda darse en un futuro. Esto desde luego a corto o medio plazo resulta una entelequia. Pero además debo añadir que poner esto como precio a la paz que se nos adeuda a todos desde hace tiempo es una profunda e indigna inmoralidad en la que incurren quienes practican la violencia, tanto desde las instancias del poder como desde organizaciones armadas.

El segundo elemento reivindicado es el derecho de libre decisión de la ciudadanía vasca el cual incluye lógicamente la autodeterminación como opción legítima. Pero aquí volvemos a la espinosa cuestión del ámbito de decisión. Si la consulta se hiciese a nivel de Gipuzkoa el resultado sería uno, si se hiciese a nivel de Euskadi otro diferente, si incluyese a Nafarroa radicalmente diferente y si incluyese a los ciudadanos de Iparralde... impredecible. Ni que decir tiene que si el ámbito fuese el estado español la respuesta sería apabullante. ¿Cómo hacer pues esta consulta sin definir previamente el ámbito?. Y ante la hipótesis de que una mayoría del 51%, por poner un caso, hiciese realidad el ejercicio de este derecho ¿Cuál sería el futuro si el restante 49% restante luchase denodadamente para volver a lo anterior y consiguiese ampliar su porcentaje?. ¿Aceptaríamos democráticamente la vuelta al estatus anterior?.

Por otra parte, ¿cómo se va a ejercer dicho derecho sin un cambio profundo de las leyes vigentes y la Constitución española y el cual a su vez debe ser ineludiblemente aprobado por el parlamento español y en definitiva por la mayoría social española tan manifiestamente contraria?. Tenemos delante un enorme muro de hormigón y si alguien piensa que se puede derribar a tiros o con cócteles incendiarios, sencillamente se equivoca. Lo único que puede minarlo es el trabajo inteligente y constante en el campo de la política nacional e internacional así como la movilización de los diferentes agentes sociales del país.

Cuando nos referimos al llamado conflicto vasco debiéramos pensar que si en su esencia están las reivindicaciones territoriales o los derechos reclamados al estado español, no todos los ciudadanos vascos lo vemos desde el mismo lado de la barrera, siendo el porcentaje de las dos opciones preocupantemente cercano, al menos para las aspiraciones de quienes defendemos un cambio del estatus político y ello aumenta la necesidad de una extrema prudencia y sentido de la realidad a la hora de plantear propuestas y soluciones posibles.

Para terminar, cada día que pasa la situación se enquista y enrarece y por ello como primera medida considero urgente un primer gesto decidido y valiente por parte del gobierno del estado que acogiéndose simplemente a la ley, sin necesidad de inventar ninguna medida de gracia especial, traslade a los presos vascos a donde siempre debieran haber estado, es decir a Euskadi y excarcele a quienes debieran estar en libertad, bien por su situación personal o por haber cumplido la condena. A su vez la exigencia por enésima vez a ETA del cese inmediato y definitivo de cualquier actividad armada o violenta y a quienes le apoyan o justifican una reflexión profunda sobre la imperiosa necesidad de un cambio radical de actitud, tanto desde los principios elementales de la ética como desde el sentido práctico y la imprescindible visión de futuro.

Nosotros, sufridos ciudadanos de a pie que asistimos impotentes al lamentable y aburrido espectáculo que se nos sirve a diario desde el teatro de la tragicomedia política, seguiremos insistiendo machaconamente en la idea de que sin aquellas premisas todo será tiempo perdido.

Comentarios

koldo | | 20.12.2006 19:48
koldo, con todo el respeto que te tengo te pregunto: ¿No te parece excesivamente parcial denunciar eso que tú calificas como \"incomprensible falta de respuesta y la inoperancia del actual gobierno de Zapatero\" cuando a ETA no le pides gran cosa o nada? ¿O es que consideras que con \"la anhelada noticia del alto el fuego\" ETA ya lo ha dado todo?

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