Da cierto respeto aventurar ideas sobre el deseado acuerdo a la vista de lo difícil que les resulta avanzar a quienes corresponde ser sus protagonistas. Desde ese punto de vista, más oportuna parece la prudencia que el atrevimiento. Pero como siempre se pueden decir cuatro cosas, ahí van.
Lo primero que necesita un acuerdo es voluntad de lograrlo. Dicen que dos no riñen si uno no quiere; mucho menos pueden ponerse de acuerdo. Ahora bien, la voluntad de lograrlo implica estar dispuesto a un acuerdo que no recoja todo y sólo lo que yo quiero.
Lo segundo que encamina un acuerdo es compartir lo fundamental. Podría ser algo como esto: que es posible un acuerdo en el marco de los derechos humanos y los principios democráticos por la vía del diálogo; que la gestión de ese diálogo es incompatible con la violencia; que las leyes están al servicio de la convivencia y no al revés.
Lo tercero que requiere un acuerdo es trabajarlo. Esto es, empezar a hacer las cosas que lo facilitan, crear condiciones que favorecen la confianza mutua, pero también un esfuerzo de clarificación para precisar de qué acuerdo se trata, su por qué y su para qué. En nuestro caso, por ejemplo, es muy diferente punto de partida pretender que "los otros" respeten la voluntad de los vascos que se da por establecida a crear el cauce para que esa voluntad pueda expresarse de forma que la respeten todos.
Lo cuarto que facilita un acuerdo es ser humildes, que en este caso viene a ser conocer los límites de lo posible y actuar en consecuencia. Hoy, por ejemplo, no estamos en condiciones de ponernos de acuerdo en el diagnóstico de las causas (por qué nos pasa lo que nos pasa), pero ello no debe impedirnos ponernos de acuerdo en lo que tenemos que hacer para que nos deje de pasar. Una cosa es que el tratamiento de una enfermedad requiera un diagnóstico certero, y otra que por no coincidir en el origen del mal dejemos de poner remedio a sus síntomas evidentes. Trabajemos el acuerdo mirando más al futuro que hemos de vivir juntos que al pasado que nos ha dividido.