Se trata de CEDER para GANAR, como sucede en cualquier NEGOCIO no sólo económico, sino en otros más importantes como el matrimonio (de cualquier tipo) o las relaciones con hijos, amigos, etc.
Como lo sufrimos permanentemente (algunos desde que hemos nacido) el conflicto nos parece algo IMPORTANTÍSIMO, GRAVÍSIMO E INSOLUBLE.
Y no es exactamente así; salvando situaciones personales, siempre dolorosas e injustificables, nuestro conflicto es relativamente POCO IMPORTANTE, POCO GRAVE Y FÁCILMENTE RESOLUBLE. Basta compararlo con el HAMBRE, EL SIDA , LAS GUERRAS o EL MEDIO AMBIENTE.
A todos nos da miedo EL CAMBIO, pero mucho más a los agentes implicados en el acuerdo; les obsesiona una cuestión: tras el acuerdo "tendré más o menos poder".
El acuerdo debe POSIBILITAR cualquier opción democrática pero su concreción temporal debe realizarse PAUSADAMENTE. El tiempo ayuda a asumir los cambios y suaviza las diferencias.
Para llegar al acuerdo se puede prescindir de cualquier LIDER. Por el contrario el acuerdo debe INCLUIR todas las sensibilidades sociales.