Han pasado casi nueve meses desde el inicio de lo que llamamos el proceso de paz, hacer una reflexión hoy, es aún difícil.
Desde entonces y al hilo de los medios de comunicación hemos oído de todo, casi siempre desde la confrontación y lo radical, radicales posturas de los partidos, impaciencia y radicales posturas sociales.
Creo que la sociedad vasca navega, todavía hoy, en las aguas del deseo y la esperanza. Nadie más que nosotros queremos poner un punto y final a los años de plomo.
Soy de una generación que nació con ETA, está en mi imaginario y en mis recuerdos infantiles, en las dificultades de la adolescencia, está en mis preguntas acerca del mundo que me tocaba vivir.
Por eso creo que el quid de la cuestión será para todos nosotros aprender a vivir sin ETA, desaprender para muchos el mirar debajo del coche al salir de casa, para otros, preparar el viaje del fin de semana a una cárcel en la otra punta del país, para los que hemos vivido fuera, excusar accciones, justificar posturas… defender la vida en una tierra solidaria y hermosa. Defender el futuro y sin olvidar el pasado dar el paso hacia delante, aprender de estos años, que la violencia no nos va a llevar a una sociedad mejor, trabajar para que la cultura de la paz, se aprenda en los colegios, tan importante en la vida, como la lectura y las matemáticas.
Como siempre el quid de la cuestión está en la educación, en aprender, en este caso, en aprender a vivir sin ETA