Resumen de los contenidos de la publicación
El pasado 22 de enero Lokarri, Red ciudadana por el acuerdo y la consulta, presentó una iniciativa denominada "Participa en la consulta". Esta campaña es una continuación del trabajo realizado por Lokarri a favor de la convocatoria de una consulta popular integradora que tenga la capacidad de desbloquear el proceso hacia la paz y la normalización. El objetivo principal de la campaña "Participa en la consulta" es ofrecer a toda la ciudadanía una manera de participar en el debate sobre la propuesta de convocatoria de una consulta popular y conocer la opinión de todas las personas interesadas. La campaña "Participa en la consulta" consta de tres líneas de actuación básicas: 1) la edición de tres publicaciones, 2) la celebración de un ciclo de charlas sobre la consulta y 3) la difusión de un cuestionario sobre la consulta.
Hoy queremos presentar la primera de estas publicaciones, que se centra en la cuestión de la conveniencia de convocar una consulta popular en estos momentos. Tres son las aportaciones que se recogen: las conclusiones y resultados obtenidos con las respuestas al cuestionario "Participa en la consulta", las opiniones sobre este tema de dos grandes conocedores de nuestra realidad política y de la importancia de la participación ciudadana, y las conclusiones que Lokarri extrae sobre esta cuestión.
Conclusiones del cuestionario "Participa en la consulta"
Finalmente, se han recogido 2.285 cuestionarios de personas interesadas en la propuesta de celebrar una consulta. De las respuestas obtenidas se pueden extraer los siguientes resultados (en la publicación se pueden leer los datos pregunta a pregunta):
1- Las personas que han participado en la iniciativa muestran un alto grado de convencimiento a la hora de considerar que la consulta, lejos de dividir o crispar, es una propuesta conveniente para avanzar hacia una convivencia mejor y más normalizada.
2- El resultado que arrojan las respuestas refleja que, pese a la violencia de ETA, una parte importante de nuestra sociedad no percibe que dicha violencia sea un impedimento para celebrar una consulta.
3- Hay un apoyo, una exigencia y un deseo de que, a ser posible, el contenido de la consulta sea ratificar un acuerdo logrado de manera previa por instituciones y partidos políticos.
4- Así mismo, hay un deseo de que la consulta se celebre pese a que no haya sido posible conseguir un acuerdo previo.
5- Las personas que han participado muestran su voluntad de acudir a votar si se convoca una consulta.
6- Finalmente, manifiestan su convicción de que la consulta tiene que ser convocada pese al posible obstáculo que genera una prohibición.
La opinión de Lokarri
El cambio producido ha sido sustancial desde que el pasado 31 de marzo Lokarri puso en marcha su iniciativa de recogida de apoyos ciudadanos para presentar ante el Parlamento Vasco y el Parlamento de Navarra una propuesta de convocatoria de una consulta popular. En aquellos momentos dicha propuesta era novedosa, pero estaba cargada de las incertidumbres propias con las que nacen los planteamientos nuevos que no se han puesto nunca en marcha. La posibilidad de convocatoria de dicha consulta ha pasado de ser una hipótesis o una simple propuesta a ser una realidad materializable en un plazo corto de tiempo. El debate ha cambiado. Ahora no sólo se plantea la discusión sobre si es legítimo convocar una consulta o si es posible celebrarla en el caso de que ETA siga actuando. A medida que se acerca la fecha del 25 de octubre se comienzan a tratar también cuestiones más concretas, como qué puede ocurrir si la consulta se prohíbe e incluso otras más personales, como una de las que se incluyen en el cuestionario: "si se convoca la consulta, ¿acudiré a votar?".
Hay tres temas en los que la mayoría de la sociedad coincide. En primer lugar, en que la celebración de una consulta contribuye a mejorar nuestra convivencia. En segundo lugar, pese al obstáculo que puede suponer la violencia de ETA es posible celebrar la consulta. En tercer lugar, si se convoca la consulta, una amplia parte de la sociedad participará. Por el contrario, hay otros dos que aún generan dudas, como son la necesidad de llegar a un acuerdo previo a la convocatoria de la consulta y los pasos a dar en caso de que se prohíba su celebración. La sociedad apuesta sin ninguna duda por abrir un proceso de diálogo que culmine con un acuerdo. Este es el escenario que la sociedad ve como el mejor para alcanzar una solución y culminar un proceso de paz y normalización. La duda se plantea en el sentido de delimitar un momento en el que se considere que ya no hay posibilidades de acuerdo y entonces poner en marcha el proceso para convocar una consulta. Por otra parte, el debate que se está generando sobre los posibles pasos a dar en caso de prohibición es el principal ejemplo que permite afirmar que la consulta se ve como algo real que se celebrará en un plazo corto de tiempo. Nadie discutía esta hipótesis cuando la consulta no era más que una simple propuesta.
En definitiva, el avance logrado en torno a la propuesta de convocatoria de una consulta popular ha sido muy importante en este último año. Ya no sólo se plantean cuestiones generales sobre esta idea, sino que también se ha progresado en su concreción. A medida que se acerquen las fechas para la celebración de una consulta, el nivel de detalle en el debate irá aumentando aunque no se deberán aparcar los grandes argumentos para defender, reclamar y exigir su convocatoria: dar la palabra a la sociedad y desbloquear el proceso hacia la paz y la normalización.