- El llamamiento para que ETA declare un alto el fuego y el Gobierno responda adecuadamente concreta los pasos necesarios para abrir una nueva oportunidad para la paz.
- El apoyo de la sociedad vasca, sumado a este apoyo internacional, representa un importante y decisivo impulso para la paz.
Recientemente, Lokarri, red ciudadana por el acuerdo y la consulta, ha presentado un informe de situación del proceso de paz. El análisis es esperanzador aunque, aún hay muchos obstáculos que dificultan que una nueva oportunidad para la paz sea una realidad.
En los últimos meses hemos podido vivir algunos hechos esperanzadores. Conviene destacar dos de ellos: 1) la presentación del documento "Zutik Euskal Herria", en el que Ezker Abertzalea manifiesta su compromiso con los medios exclusivamente políticos y democráticos y la ausencia de violencia, adhiriéndose a los principios Mitchell, y 2) la Declaración de Bruselas, suscrita por 20 líderes internacionales, en la que hacen un llamamiento a ETA para que declare un alto el fuego permanente y verificable que, debidamente respondido por el Gobierno, favorezca el avance hacia la paz.
Ahora bien, la oportunidad y la esperanza creadas son muy frágiles. Hay importantes obstáculos. ETA no ha adoptado ningún compromiso concreto, como la declaración de un alto el fuego. El Gobierno, con su últimas decisiones (detención de los líderes de Ezker Abertzalea, endurecimiento de la Ley de Partidos, etc.), no está facilitando la consolidación de esta nueva oportunidad. La desconfianza respecto a las intenciones de Ezker Abertzalea y de ETA es muy profunda tanto en la sociedad como en una buena parte de los partidos políticos. Esta desconfianza también se ve alimentada por la falta de avances concretos, de hechos reales y palpables que permitan pensar en que nos encontramos en una situación más cercana a la paz.
Una campaña para difundir los contenidos de la Declaración de Bruselas
La Declaración de Bruselas resume a la perfección los pasos necesarios para abrir un nuevo proceso de paz. Por un lado, se hace un llamamiento a ETA para que declare un alto el fuego permanente y verificable. Por otro, anima al Gobierno a dar una respuesta adecuada a ese alto el fuego. Si el alto el fuego de ETA y la respuesta adecuada del Gobierno se hacen realidad, desaparecerán muchos de los obstáculos para lograr la paz. Son hechos concretos y reales que aportarían la esperanza y la confianza necesarias para avanzar de manera irreversible hacia la paz.
La Declaración de Bruselas representa un apoyo internacional muy importante al impulso de la paz. Estamos convencidos de que sólo es un primer paso. Si sus llamamientos son atendidos, la sociedad vasca contará con un fuerte respaldo internacional en un futuro proceso de paz. Ahora debemos sumar el apoyo de la sociedad vasca. El impulso local e internacional representan una contribución esencial para que se den estos pasos imprescindibles para aprovechar la oportunidad.
Éstos son los objetivos de la campaña de apoyo a la Declaración de Bruselas. Antes de presentarla Lokarri se ha puesto en contacto con los impulsores de la Declaración para contrastar su opinión sobre la iniciativa y la han considerado positiva. Lokarri difundirá sus contenidos con un envío por correo postal de más de 10.000 folletos, el reparto en la calle de 50.000 hojas de mano, la celebración de 20 charlas y el trabajo en internet y las redes sociales. Todo ello con la intención de que conseguir la adhesión de todas las personas que consideran que un alto el fuego de ETA y una respuesta adecuada del Gobierno son los pasos concretos y necesarios para avanzar hacia la paz. Toda las personas que quieran apoyar la declaración podrán hacerlo en la página web de Lokarri (www.lokarri.org), en el teléfono 902 42 10 10.
Una reflexión final
La oportunidad abierta es muy frágil. Queda mucho camino por recorrer. Tiene que concretarse y ser irreversible. Como sociedad no nos podemos permitir una nueva frustración. Está en juego nuestra capacidad de resolver este problema de manera ordenada y dialogada. Está en juego nuestra capacidad para articular una convivencia desde el respeto a los derechos humanos y al pluralismo. Estos meses serán determinantes. Mandela, De Klerk, Currin, Hume, Williams y los demás líderes internacionales han hecho un regalo a la sociedad vasca. Están poniendo en juego su prestigio y su nombre colaborando en nuestro objetivo de conseguir la paz. Esta campaña quiere ser una manera de agradecer su esfuerzo y demostrarles que también la sociedad vasca, por encima de las desconfianzas y recelos, está dispuesta a volver a intentarlo.