Lokarri ha decidido aceptar la invitación cursada por Etxerat y acudir al acto que esta organización ha convocado para este domingo, 19 de abril, en Durango. El motivo del acto es denunciar los 20 años de dispersión de presos de ETA. En reiteradas ocasiones Lokarri ha denunciado esta situación por ser una vulneración de los Derechos Humanos de las personas presas, quienes deben tener la posibilidad de cumplir sus condenas cerca de su entorno social y familiar. En cambio, como consecuencia de esta política penitenciaria la inmensa mayoría de ellos permanecen en prisiones muy alejadas de dicho entorno.
Además, la dispersión supone un castigo añadido para los familiares y amigos, personas que no han cometido delito alguno y que se ven obligadas a realizar grandes desplazamientos, lo que ha supuesto un enorme coste durante estos 20 años, no sólo económico, también humano, ya que, según datos aportados por Etxerat, 16 personas han muerto en el trayecto a las cárceles y un número aún mayor ha sufrido accidentes de tráfico. En este sentido, Lokarri reclama el mantenimiento de las ayudas destinadas a cubrir parte de los desplazamientos de los familiares otorgadas por el Gobierno Vasco como medida necesaria para contribuir a paliar una situación injusta.
Es necesaria una reflexión
Etxerat también ha lanzado un llamamiento para recuperar la unidad de acción en torno a estas reivindicaciones. Lokarri considera que ésta es necesaria para articular iniciativas plurales que tengan la capacidad de sumar a sectores políticos y sociales diversos. En este sentido, somos críticos con lo ocurrido en los últimos años. En 1998 el Foro de Ibaeta logró desarrollar una actividad de defensa a los Derechos Humanos de las personas presas en la que destacaba la diversidad de los participantes. En vez de ampliarse esa base social plural, hoy ésta es más reducida. La responsabilidad de esta realidad es compartida, aunque, en opinión de Lokarri, la mezcla de reivindicaciones en clave de Derechos Humanos con otras consideraciones, como la exigencia de reconocer el carácter político de los presos de ETA, ha sido un obstáculo para preservar y aumentar la pluralidad conseguida en el 98.
No es menos cierto que tampoco la gestión del Gobierno está contribuyendo a separar las cuestiones políticas de las humanitarias. La dispersión se ha utilizado como herramienta política, así como los recientes acercamientos de presos críticos con ETA. Tampoco algunos medios de comunicación están ayudando con las recientes informaciones sobre las reflexiones de un grupo importante de presos acerca de la necesidad de poner fin a la violencia. En caso de que este debate esté teniendo lugar, es necesario dejarlo fluir sin presiones para que las personas presas se conviertan en impulsores de un paso decidido hacia un proceso de paz irreversible.
En resumen, Lokarri se suma a este acto para defender activamente los Derechos Humanos y reclama una reflexión sobre el tratamiento que desde todos los ámbitos se está dando a esta cuestión, tanto para sumar nuevas fuerzas a estas reivindicaciones como para contribuir a que culmine positivamente la reflexión entre los presos sobre el final de la violencia.