-Solicita la apertura de un proceso de contraste amplio para generar acuerdos
El objetivo de la Educación por la Paz y la necesidad de consenso
La Educación para la Paz no es una cuestión secundaria en una sociedad como la vasca, que ha padecido y padece la violencia y las vulneraciones de Derechos Humanos. Los avances en esta materia han sido muy importantes para transmitir unos valores de respeto y convivencia, partiendo de una situación en la que existen importantes diferencias políticas y sociales sobre la estrategia para alcanzar la paz, defender el pluralismo y avanzar hacia la reconciliación.
El fin de que el espacio educativo sea un agente activo por la paz requiere consensos políticos que contribuyan a trabajar los valores de forma integral. Esta Reformulación, en cambio, no cuenta con un consenso amplio en los partidos políticos y en la comunidad educativa. Son dos los espacios de disenso:
1) El concepto de deslegitimación de la violencia. Es demasiado ambiguo e impreciso. Parte de una premisa errónea: la violencia no está deslegitimada en la sociedad vasca y, especialmente, en el ámbito educativo. La ciudadanía vasca ha demostrado en reiteradas ocasiones su posicionamiento en contra de la violencia y a favor del respeto a todos los derechos humanos de todas las personas. Poner en duda este dato, además de ignorar nuestra historia reciente, lleva a pensar que el Gobierno pretende incorporar ideas políticas propias a la deslegitimación de la violencia.
Por ejemplo, el documento de Reformulación no se limita únicamente a decir que justificar la violencia la legitima. En un salto argumental, afirma que hay ideas que abren el camino a las posiciones justificadoras de la violencia. Lo que el documento pretende incorporar es la legitimación indirecta de la violencia: determinadas iniciativas, propuestas u opiniones ofrecen argumentos a los que justifican la violencia. Este concepto de deslegitimación de la violencia tiene un objetivo partidista y busca impedir las críticas a la estrategia del Gobierno en la lucha contra la violencia.
2) La centralidad de las víctimas cometidas por ETA. La Reformulación centra el protagonismo en las víctimas cometidas por ETA. Otras víctimas, como las cometidas por el GAL y organizaciones parapoliciales, o las de motivación política, no aparecen o son tratadas de manera secundaria. Este enfoque contrasta con la Ley de Víctimas, que se refiere expresamente a ellas, o con la reciente declaración aprobada por el Parlamento Vasco en la que se insta a afrontar el reconocimiento y reparación de las víctimas de motivación política.
Esta distinción no sólo margina a unas víctimas, sino que también pretende escribir un relato sesgado de nuestra historia más reciente. No hay un consenso básico sobre este tema y la Reformulación pretende imponerlo en las aulas, añadiendo que el profesorado no ha sido contundente en la deslegitimación de la violencia y pretendiendo que las escuelas se conviertan en espacios de homenaje a unas víctimas de la violencia olvidando a otras.
Finalmente, prácticamente todo el documento intenta justificar la necesidad de que las víctimas cometidas por ETA ofrezcan su testimonio directo en las aulas. El documento no aporta ningún argumento educativo o pedagógico que avale esta medida y sólo ofrece criterios políticos.
El consenso se ha trabajado de manera insuficiente
Los objetivos y prioridades del Plan Vasco de Educación para la Paz se ven alterados de manera radical en la Reformulación propuesta por el Gobierno Vasco. El objetivo central pasa a ser la deslegitimación del terrorismo, dejando a un lado el carácter integral del Plan, pensado para fomentar la defensa de todos los Derechos Humanos. Por tanto, es un plan completamente nuevo que exige la tramitación adecuada, semejante al que tuvo el actualmente vigente: presentación del borrador en sede parlamentaria, consultas con el mundo educativo y las asociaciones que trabajan en este tema, petición de informes al Alto Comisionado de DD.HH de la ONU, etc.
El plazo para recibir aportaciones y consensuar la Reformulación ha sido claramente insuficiente. Quince días, ampliados a otros quince, es muy poco tiempo para que se pueda abordar una verdadera labor de contraste y acuerdo. Es una cuestión fundamental porque los centros escolares no deben recibir un nuevo Plan de Educación para la Paz que después deben trabajar envuelto en una dura confrontación política y sobre el que ahora dominan los disensos.
Finalmente, no se ha contrastado con el Consejo Consultivo de Educación en Derechos Humanos y por la Paz, en el que participan el Gobierno Vasco, las Diputaciones Forales, los ayuntamientos, las asociaciones de educación para la paz, el Consejo Escolar, la UPV y el Ararteko. El Consejo Consultivo, por su composición y funciones, es el espacio indicado para estudiar y buscar el consenso respecto a esta Reformulación. En cambio, el Gobierno Vasco no le ha consultado. Es más, ni siquiera lo ha constituido, pese a que su creación está aprobada por un decreto de 2009.
Lokarri solicita la retirada de la Reformulación
Lokarri, Red ciudadana por el acuerdo y la consulta, solicita al Gobierno Vasco la retirada de la Reformulación del Plan de Educación para la paz y la apertura de un proceso de contraste con partidos políticos, comunidad educativa y asociaciones que trabajan en este ámbito para alcanzar el consenso necesario. Esta solicitud se basa en las siguientes razones:
1- La Reformulación presentada no cuenta con el consenso exigible para que la comunidad educativa pueda hacer una aportación constructiva al objetivo de la paz y la convivencia. Este tema, que está generando una fuerte discusión política, es arrojado a las escuelas, que no son las responsables de gestionar los desacuerdos políticos existentes.
2- El Gobierno Vasco no ha tramitado la Reformulación de manera que los acuerdos necesarios sean factibles. El plazo ha sido insuficiente y no se ha consultado a las estructuras ya creadas y pensadas con esa finalidad. Además, no se trata de una Reformulación, sino de un plan nuevo.
Lokarri transmitirá esta solicitud al Gobierno Vasco y al conjunto de grupos parlamentarios, esperando y deseando que se actúe de manera responsable y constructiva.