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Alex Roteta (Produktu ingeniaria automozio sailean): Construir un futuro mejor

2007-03-29

Alex Rotetaren iritzia akordioari buruz
Hace poco un representante político vasco afirmaba que "están sobre la mesa la solución definitiva y la posibilidad de lograrla en unas pocas semanas". Si no fuera por las veces que la realidad se ha mostrado tan tozuda, uno podría pensar que se ha conseguido dar con la fórmula que llevamos buscando desde hace mucho tiempo. A estas alturas, alguno ya se habrá empezado ha preguntar si ni siquiera dicha fórmula existe.
 

Es curioso ver cómo se desarrolla el debate político (mediático) en nuestro país. Descubre nuevos términos que dan sensación de progreso, reutiliza otros que transmiten estabilidad, recicla los que son recuperables con la intención de innovar y desecha aquellos que obstaculizan cualquier plan. De esa vorágine conceptual trataré de recuperar uno de esos términos que por motivos diferentes más (des)une a los ciudadanos de este país: ACUERDO.

La violencia y los graves desencuentros sobre el marco de convivencia nos han situado en un escenario marcado por la violación de derechos humanos, la crispación, la incomunicación y la exclusión, impidiendo encauzar los problemas a través de medios pacíficos y democráticos. No es de extrañar por lo tanto que la sociedad en general anhele superar esta situación de conflicto destructivo (para este fin se proponen los procesos de paz que tienen como objetivo el acuerdo final) y manifieste la voluntad de alcanzar una solución definitiva donde los conflictos de convivencia sean solamente cosa del pasado.

Las pretensiones para la consecución de un acuerdo que nos lleve en breve a un futuro sin conflictos de convivencia pueden ser deseables. Sin embargo, si nos atenemos al principio de realidad, parece más lógico pensar que el conflicto será al fin y al cabo un camino largo y duro que deberemos transitar conjuntamente -si queremos respetar y preservar la pluralidad de este país- mientras luchamos por lograr cotas de mayor libertad, democracia y justicia. Si analizamos otros conflictos similares al vasco, en cuanto que son también alimentados por desavenencias entre identidades políticas distintas, veremos que muy probablemente la solución definitiva no será el resultado de un único gran acuerdo obtenido sobre la mesa de un lugar emblemático. Más bien, comprobaremos que el futuro se construye, día a día, a través de diferentes acuerdos planteados en el tiempo y en clave de suma al marco de convivencia vigente. En este sentido deberían también nuestros representantes políticos adecuar sus propuestas de solución para posibilitar, a la mayor brevedad posible, la apertura de un nuevo escenario de convivencia constructivo e inclusivo.

Me uno a la idea de una Ley de la Claridad para superar el actual escenario de confrontación insostenible y hacer transitable el camino que nos permita adentrar en la normalidad política. Partiendo del actual marco de convivencia, creo que la nueva ley debería desarrollar cuestiones relativas al derecho a decidir del Pueblo Vasco. Además, estoy convencido que dicha ley podría facilitar los contenidos simbólicos necesarios para dejar atrás el pesado lastre del pasado y ayudar a reconocernos en el nuevo escenario de futuro.

Sea como sea, seguiremos trabajando para que algún día podamos acordar un marco de convivencia básico con el que todos nos sintamos identificados. Mientras tanto, espero que nuestros responsables políticos sean más prudentes en sus declaraciones evitando en lo posible crear expectativas que con el tiempo se demuestran falsas. Creo que sería más conveniente plantear un acuerdo cuya solución sea menos definitiva pero que pudiera posibilitar un nuevo escenario sin violencia desde el cual podamos construir un futuro mejor.


Zure iritzia bidali