Lokarri

Oskar Matute (Ezker Batua/Berdeak-eko paralmentaria)

2007-02-14

Oskar Matuteren iritzia akordioari buruz
En estos días en los que, seguramente, la pena y la resignación se están instalando en la vida de miles de ciudadanos de este país, es más necesario que nunca seguir reivindicando la idea del diálogo y del acuerdo. Desde Ezker Batua Berdeak, y yo también hago mía esa idea, siempre hemos defendido la necesidad del diálogo, el acuerdo y la reconciliación, aquellas máximas que movieron a Elkarri en su día y que hoy, de una u otra manera, siguen inspirando la acción de Lokarri. Creemos que sin estas vías no es posible alcanzar la paz deseada y la reconciliación necesaria en nuestro país. En momentos tan duros como éste, tras un atentado que quiebra al menos temporalmente, la enorme esperanza de paz que tenía depositada este país, lo que hay que hacer es seguir reivindicando estas ideas como las vías que nos pueden llevar a futuro a ese escenario deseado. Creemos que sólo con diálogo, que únicamente aceptando que este es un país plural donde todo el mundo tiene derecho a pensar y a opinar lo que cree, donde todas las ideas tienen que poder ser defendidas en pie de igualdad, estamos cimentando con solidez las bases de un proceso de paz. Un proceso de paz, que se antoja necesario hoy más que ayer y hoy más que hace una semana.
 
El panorama que se ha abierto tras el atentado de Barajas también tiene que situar a aquellos que están empeñados en hacer fracasar cualquier proceso de paz que no siga al pie de la letra las premisas marcadas por ellos mismos. ¿Cuál es su papel en este proceso? Deberían preguntarse si quieren pasar a la historia como dinamitadores de cualquier proceso de paz, como las personas y colectivos que defraudaron la voluntad de paz de la inmensa mayoría de la ciudadanía vasca o por el contrario, quieren hacerse a un lado y dejar hacer a esa corriente social mayoritaria que aspira por la paz y que está dispuesta a trabajar por ella.
 
Todos creemos en una paz, y lo hemos dicho muchas veces, sin vencedores, ni vencidos. No hay mejor paz que aquella en la que todos se significan y en la que todos se reflejan. Cualquier paz que venga avalada sólo por una de las partes, será una paz débil y endeble. El objetivo de cualquier sociedad es conseguir acuerdos sólidos, estables y que permitan impulsar al país hacia nuevas metas de mayor bienestar y de mayor dignidad para las personas que lo pueblan.
 
Nosotros entendemos que la mejor situación que podemos dejar a generaciones venideras es la de un horizonte pacificado, en un país que avanza desde el respeto al diferente y a la minoría y desde la aceptación de la mayoría. Un país que sabe que lo que vayan a ser a futuro dspende única y exclusivamente de sus ciudadanos y por tanto, sólo a ellos, les corresponde decidir lo que quieran ser y que sobre todo, tiene muy claro que nada es defendible con violencia y que todo es defendible sin ella. Por tanto, la primera regla fundamental es que todos aceptemos que la violencia no puede ser, en ningún momento, una herramienta o una palanca de acción política, ni de presión social, sino que tiene que ser un elemento a desterrar más propio de siglos anteriores que de una sociedad que se dice moderna, de un pueblo que se dice avanzado y de unas gentes que se dicen pacíficas.

Zure iritzia bidali