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Sabino Ayestaran (Gizarte Psikologian katedraduna): Significado de un acuerdo sobre la identidad nacional vasca

2006-11-15

Sabino Ayestaranen iritzia akordioari buruz
1. Punto de partida
 
La doble cara de la identidad nacional: identificación psicológica de las personas con un grupo nacional y reconocimiento social del grupo nacional.La identidad nacional psicológica de un individuo supone que un individuo se define a sí mismo como perteneciente a un determinado grupo nacional, por oposición a otros grupos nacionales. Desde una perspectiva subjetiva, los tres criterios para definir la identidad nacional son:
    El criterio cognitivo: el conocimiento que tiene una persona de pertenecer a un grupo. El criterio evaluativo: la connotación valorativa positiva o negativa que puede tener para el individuo la pertenencia a un grupo. Será positiva si la comparación con individuos de otros grupos, eleva la autoestima del individuo; será negativa si, en la comparación con los individuos de otros grupos, uno se siente humillado por su pertenencia grupal. El criterio emocional: tanto la toma de conciencia de la pertenencia al grupo como la valoración de dicha pertenencia pueden ir acompañadas de emociones, tales como amor y odio, agrado o desagrado, hacia el propio grupo y hacia los grupos que mantienen ciertas relaciones con él.
Desde una perspectiva objetiva, los factores políticos, económicos, sociales y culturales juegan un papel importante para que otros grupos nacionales reconozcan al grupo de pertenencia como diferente en la red de grupos que constituyen el entramado político español. Sin embargo, el problema fundamental radica en la distribución del poder entre los diferentes grupos nacionales.

2. El conflicto nacional vasco

Cualquier nacionalismo, basado en una identificación con un grupo nacional que no tiene el correspondiente reconocimiento social como nación diferente de otras naciones, es potencialmente conflictivo. Cuanto más extensa y más intensa sea la conciencia psicológica de la identidad nacional, tanto mayor será la exigencia de reconocimiento social de la nación. Este reconocimiento se expresa y se concreta en la capacidad de crear determinadas instituciones, controladas por el grupo nacional, y la participación de sus miembros en dichas instituciones. Aquí radica el conflicto vasco. Es un problema de falta de correspondencia entre la conciencia nacional y el reconocimiento social de la nación.

A medida que el pueblo vasco ha ido reforzando la conciencia de su identidad nacional y ha ido extendiendo los límites geográficos de la nación vasca, hasta incluir las cuatro provincias españolas y las tres provincias francesas, el conflicto es inevitable. Conflicto con los Gobiernos centrales de España y Francia, porque la construcción de la nación vasca exige una reestructuración de las relaciones de poder dentro del actual marco político español y francés.

Este conflicto es anterior a la aparición de ETA. Es el conflicto político del nacionalismo. Pero durante el franquismo se gestó el MLNV (Movimiento de Liberación de la Nación Vasca) que ha llevado al conflicto vasco a la categoría de conflicto intratable. Sin el terrorismo, la superación del conflicto vasco sería negociable en el marco de la Comunidad Europea. El terrorismo, mantenido durante tantos años, ha convertido el conflicto vasco en un conflicto intratable.

3. El conflicto vasco como conflicto intratable

Los conflictos intratables se definen a partir de cuatro criterios (Lederach, 1997; Bar-Tal, 2000):

  • El conflicto se convierte en una amenaza existencial para ambas partes. Esta amenaza existencial debe ser entendida en un doble sentido, individual y colectivo. En el sentido individual, el conflicto significa un peligro creciente para la vida de los individuos. En el sentido colectivo, el conflicto pone en peligro la existencia del grupo nacional. Estas dos amenazas tienen diferentes resonancias en el grupo nacionalista vasco y en el grupo nacionalista español. En el grupo nacionalista vasco, tiene un sentido más colectivo, mientras que en el grupo nacionalista español tiene un sentido más individual, porque el nacionalismo vasco no es una amenaza para el grupo nacional español.
  • El criterio del tiempo: el conflicto se hace intratable a medida que se prolonga en el tiempo.
  • El criterio del daño causado por el conflicto: el terrorismo, con todas sus secuelas de muerte, sufrimiento y odio acumulado, hace que la situación de conflicto sea cada vez más intratable.
  • El criterio de la implicación de la sociedad en el conflicto: cuanto más se implique la sociedad en el conflicto, mayor será el peligro de llegar a la situación de un conflicto intratable.

Los conflictos intratables son largos, irreconciliables en las posturas de las partes implicadas, violentas y del tipo de suma 0. La gravedad de los conflictos intratables radica justamente en la implicación cada vez mayor de la sociedad en el conflicto a través de un proceso de formación de creencias compartidas que sirven a los grupos contendientes para afrontar cognitivamente la situación de conflicto. Bar-Tal (2000, pp.353-354) enumera algunas de estas creencias:

  • Creencias acerca de la justedad de los objetivos propios de cada uno de los grupos. Ambas partes contendientes tratan de justificar su lectura sobre el origen, significado y forma de superar el conflicto. Cada uno piensa que tiene toda la razón, mientras la parte contraria no tiene ninguna razón.
  • Creencias que refuerzan la tendencia etnocéntrica de las partes en conflicto a atribuir los valores y las conductas positivas al propio grupo, mientras se acentúa la valoración negativa del otro grupo. Esta tendencia etnocéntrica se da en cualquier tipo de conflicto intergrupal, pero se acentúa en los conflictos intratables precisamente porque la implicación de la sociedad es mayor que en otro tipo de conflictos.
  • Creencias referentes a la victimización de cada uno de los grupos, aunque el victimismo tendrá diferentes sentidos en los diferentes grupos implicados en el conflicto. En unos grupos la amenaza se refiere a la existencia individual, mientras en otros la amenaza se refiere a valores colectivos como puede ser el idioma o el proyecto de nación.
  • Creencias que descalifican y quitan legitimidad a las posiciones del grupo contrario. Estas creencias son las que hacen que el conflicto sea de suma 0.
  • Creencias que refuerzan la unidad interna de cada uno de los grupos, con llamadas a la lealtad y sacrificio personales y grupales al servicio de su causa.

Los medios de comunicación participan activamente en la construcción de estas creencias que hacen imposible, a corto plazo, encontrar una salida negociada al conflicto. En buena medida, porque dichas creencias tratan de simplificar la realidad social, reduciéndola al enfrentamiento entre dos fuerzas radicales. La realidad del País Vasco es compleja y hay, por lo menos, 4 sensibilidades diferentes:

  • El nacionalismo vasco radical que quiere conseguir sus objetivos políticos mediante la violencia.
  • El nacionalismo vasco democrático que quiere conseguir sus objetivos políticos democráticamente.
  • El nacionalismo español o francés dispuesto a negociar con el nacionalismo vasco moderado.
  • El nacionalismo español o francés que utiliza el terrorismo para luchar contra el nacionalismo moderado.

La transformación de un conflicto intergrupal en un conflicto intratable favorece justamente a los grupos violentos y a quienes utilizan la violencia para luchar contra todo tipo de nacionalismo. Las creencias colectivas que justifican y refuerzan las posiciones radicales opuestas lo que hacen es destruir los puentes de diálogo y plantear la salida al conflicto en términos de suma 0, es decir, en términos de rendición de una de las partes.

4. La reconciliación como salida a los conflictos intratables

Cada vez se asocian más los conceptos de "conflicto intratable" y de "reconciliación". Con ello se quiere indicar que la salida a los conflictos intratables exige un proceso muy largo, tanto de carácter político como de carácter societario y psicológico.

En el plano político, la reconciliación supone el triunfo de las posturas democráticas y el abandono de cualquier forma de imposición de una solución de suma 0. La salida al conflicto sólo puede ser posible mediante la negociación democrática entre las fuerzas nacionalistas vascas, francesas y españolas moderadas.

En el plano societario, lo más importante es la creación de unas nuevas creencias colectivas, organizadas en torno a la paz, el diálogo y la negociación. Estas nuevas creencias tienen que eliminar las creencias que alimentaron el conflicto hasta transformarlo en conflicto intratable. En especial, hay tres creencias que deben ser eliminadas porque constituyen el mayor obstáculo para la reconciliación (Bar-Tal, 2000, p. 357):

  • Creencias acerca de la justedad de los objetivos propios de cada uno de los grupos. La negociación, tanto entre individuos como entre grupos, supone siempre un cambio en las ideas sobre el origen del conflicto, sobre su significado y sobre los objetivos iniciales que condujeron al conflicto. No se trata tanto de abandonar los objetivos de un grupo para aceptar los del otro grupo porque esto significaría la dominación de un grupo sobre otro. Se trata, más bien, de encontrar una nueva perspectiva, desde la cual los objetivos de un grupo y del otro aparecen como compatibles. En el caso del conflicto político vasco, la perspectiva de la Eurociudad vasca, que une Bayona con San Sebastián, permite visualizar un terreno de consenso en torno a una unidad política vasca abierta a la cultura española y a la cultura francesa.
  • Creencias que descalifican y quitan legitimidad a las posiciones del grupo contrario. Estas creencias son las que hacen que el conflicto sea de suma 0. Ninguna negociación es posible si, de verdad, las partes negociadoras no admiten que ambas partes tienen su parte de razón en sus posiciones respectivas.
  • La atribución de valores y conductas positivos al propio grupo, mientras se acentúa la valoración negativa del otro grupo. Esta tendencia etnocéntrica se da en cualquier tipo de conflicto intergrupal, pero constituye una de las grandes dificultades para llegar a una buena negociación.

Esta labor de construcción de creencias favorables a la paz es tarea de toda la sociedad. Más allá de la negociación propiamente política y para que esta negociación política tenga éxito, es preciso que todos los agentes sociales, creadores de la opinión pública, se comprometan en esta tarea de construcción de creencias colectivas favorables a la paz, al diálogo y a la negociación.

Finalmente, la reconciliación exige cambios personales en los individuos de la sociedad vasca y española. Cambios cognitivos en la línea de una mayor apertura mental y una mayor capacidad de pensar con las ideas de todos para lograr consensos, una mayor sensibilidad a los intereses de los demás para integrarlos en los objetivos comunes y una mayor conciencia de complementariedad y solidaridad en las relaciones entre los pueblos.

Los conflictos, incluso los conflictos intratables, pueden ser una amenaza, pero también pueden ser una oportunidad. Nos toca a nosotros la tarea de transformar esta situación de conflicto en una nueva oportunidad para avanzar en el progreso social y personal de los ciudadanos de Euskal Herria.

5. Los puntos de acuerdo

En este momento histórico, se busca el acuerdo entre el pueblo vasco y el pueblo español. Dicho acuerdo puede tener cuatro anclajes:

  • El reconocimiento de la existencia de un conflicto nacional.
  • La renuncia a la violencia para resolver el conflicto nacional.
  • La aceptación de la negociación como medio para resolver el conflicto nacional.
  • El reconocimiento de que la solución del conflicto vasco exige una reestructuración de las relaciones de poder entre Euskalherria y los estados español y francés, dentro de una nueva Constitución europea. Este reconocimiento es posible y forma parte del acuerdo entre el pueblo vasco y el pueblo español.

6. Lo que no se puede esperar a corto plazo

La reestructuración de las relaciones de poder exigirá todavía un largo proceso de negociación política. Este proceso de negociación compromete al pueblo vasco, al estado español, al estado francés y a la Constitución europea. Creo que es posible un acuerdo sobre los cuatro puntos arriba indicados, pero no espero grandes cambios en las relaciones de poder entre el Gobierno español y el Gobierno vasco. Solamente, la pérdida de poder por parte de los estados y una nueva Constitución Europea, que tome en consideración las realidades nacionales de toda Europa, podría abrir un camino para una negociación política en términos de modificación de las estructuras de poder.

Referencias bibliográficas
Bar-Tal, D. (2000): From Intractable Conflict Through Conflict Resolution to Reconciliation: Psychological Análisis. Political Psychology, 21, 351-365.
Lederach, J. P. (1997): Building Peace. Sustainable reconciliation in divided societies. Washington, D.C.: U.S. Institute of Peace.


Iritziak

tomas | Denborak aurrera doan arren, badirudi ez dugula aurreratzen. Sabinok azaldutako iritziek baliagarriak izaten jarraitzen dute. | 16.04.2008 10:56
Xabier Andonegi | Oso interesgarria, eta argigarria jakiteko non mugitzen ari garen | 01.12.2006 18:30

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