Economía

El ERE del Santander se lleva al 12% de la plantilla y a una de cada cuatro sucursales

El ajuste de personal para este año en España por parte del Banco Santander parece a una realidad, aunque los números presentados por Ana Botín, que dirige la entidad a los representantes de los trabajadores, no son buenos sino que están por encima de lo que los sindicatos habían previsto: 3.700 empleados y 1.150 oficinas.

El banco no quiso justificar con números la necesidad de un ajuste que argumenta en que tiene que «reducir duplicidades y redundancias» en la red de oficinas después de la integración del Popular. Por ello, el grueso va a recaer en las sucursales, aunque habrá un recorte menor en los servicios centrales que dan cobertura a estas.

La cifra de los empleados sí que podría bajar conforme las negociaciones, que arrancan el mismo jueves,avancen. Esa cifra supone actualmente el 12% de la plantilla del banco, y una de cada tres nuevas personas integradas en el Santander debido a la operación de absorción. Sin embargo, fuentes sindicales explican que el ajuste no se va a centrar en el personal del Popular sino que se facilitarán movimientos para que haya salidas voluntarias.

Uno de los objetivos marcado en la negociación sindical -liderada por CCOO- es reducir el volumen del recorte que consideran «sobredimensionado» y que puede agravar el riesgo de exclusión financiera en municipios que se verían afectados por el cierre de oficinas. De hecho, el recorte afectaría a una de cada cuatro oficias, y se acerca mucho a las 1.416 que adquirió al comprar por un euro el Popular.

El ERE es el segundo gran ajuste que se acomete después de adquirir Popular. El primer, en diciembre de 2017, afectó a 1.100 empleados en las sedes centrales del banco con prejubilaciones a los 50 años. Hubo 1.080 salidas voluntarias y 20 despidos forzosos.

El ERE del Santander se ha conocido días después que CaixaBank cerrara con los sindicatos otra reducción de la plantilla, de 2.157 empleados debido a la digitalización de los servicios y al cierre de 786 sucursales. Todas las salidas serán de carácter voluntario, con prejubilaciones desde los 52 años que conservarán el 57% de su salario y el pago de las cuotas de la Seguridad Social hasta los 63 años.

Los dos procesos están dentro de la carrera de la gran banca por reducir costes y elevar márgenes dentro de los bajos tipos de interés a nivel europeo. De hecho, el Banco de España alentó esta actitud, pero recordó que hay más alternativas para ganar eficiencia, no solo reduciendo personal.

Margarita Delgado, subgobernadora, comentó que España está ya por debajo de la media europea en personas empleadas en el sector financiero por habitantes, pero no en el número de oficinas. Para ello, tendrían que cerrarse 821 sucursales -además de las previstas por Santander y Caixabank- para equilibrar el ratio de oficinas por 100.000 habitantes frente a las del conjunto de la Unión Europea.

Fuente: ElMundo.